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11/10/09

Cuando las aguas bajan turbias (1era Parte)


Mis queridos lectores, no les hablaré ni de arquitectura ni de urbanismo, como es mi especialidad, hoy nos ocuparemos de un tema que por su magnitud y consecuencias no podemos ignorar: la contaminación hídrica, producto de los desagües de los establecimientos industriales en Capital Federal y conurbano de la Provincia de Buenos Aires.


Haciendo historia, en materia de legislativa, el control de las instalaciones industriales, en cuanto a aprovisionamiento y evacuación de los líquidos servidos, estaba cargo de Obras Sanitarias de la nación. La cual según la industria y tipo de líquido producido obligaba a tratar dichos afluentes en una instalación especial llamada planta de tratamiento, instalada en el mismo predio de la industria, fijando niveles y parámetros físicos, químicos, térmicos, organolépticos, etc., permitidos, antes de que los líquidos salieran de la industria o colectoras, cursos de agua o pozos absorbentes.


Esto sucedió hasta 1978, fecha que al amparo del decreto 2125 del 12/9/78, llamado: CUOTA DE RESARCIMIENTO POR CONTAMINACIÓN , se autorizaba a las industrias sin ningún tipo de discriminación a arrojar líquidos sin tratamiento previo, de tal forma que curtiembres, frigoríficos, petroleras, industrias químicas, etc., comenzaron a arrojar sus líquidos cargados de cloro, bromo, cianuro, metales pesados, hidrocarburos, materia radioactiva, etc., sin control alguno, ni tratamiento previo, a cambio de una cuota mensual, cuyo monto era directamente proporcional al tipo de envenenamiento que producía. Todo esto perfectamente tabulado.


Una vez más se vulneraba la ley, en este caso la nro. 13677 y 20324.


Pasaron 26 años, las consecuencias están a la vista, el sistema sanitario colapsado. Las turbias aguas de nuestro Riachuelo, el testimonio más elocuente de lo sucedido, me relevan de todo comentario.

En la próxima entrega les informaré que ha sucedido en materia legislativa, a fin de modificar el macabro decreto nro 2125/78. Desde ya les anticipo que mucho no se ha avanzado. (adjuntamos decreto de reforma)



© Francisco A. Macchione.

Arquitecto

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Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 12, mayo de 2005