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22/7/09

Los Forzosos de Almagro


Varios lectores nos han sugerido escribiésemos sobre los comienzos de “ San Lorenzo de Almagro”. Hemos juzgado que es un tema harto conocido, pero en cambio sí podemos contar una anécdota que antecede al nacimiento del club boedense, que, además de no estar muy difundida, pinta maravillosamente la voluntad de aquellos chicos que lo crearon y la relación entre esos vecinos que apenas poseían un destino de pobreza, pero eran ricos, muy ricos en solidaridad.

Me basaré para hacerlo, en una nota que escribiésemos hace algún tiempo con el historiador Gerónimo Rombolá.

LA SOCIEDAD DE OTROS TIEMPOS.

Corría 1907, allá por 33 Orientales y México, un grupo de adolescentes, habían formado un equipo de fútbol y en cada partido, terminaban con los vidrios de algunas de las casas, que se erguían en ese paisaje de baldíos. Habían bautizado a su cuadrito como: “ Los Forzosos de Almagro “.

Federico, Juan y Ángel Monti; Luis Gianella, Los hermanos Coll, José Colazurdo, Fernando Rosso, Luis Manara, Pablo Silva, Juan Abondanza, Los Hermanos Maidana, José Gorena, Amílcar Asali, José Savor, Francisco Sarau y otros, sintieron que les caía el mundo, cuando en los que habían sido terrenos de la familia Moreira, donde estaba la improvisada cancha, se construyó el Oratorio de los salesianos. Pero no pasó eso, incluso les regalaron una pelota y los Forzosos continuaron creciendo formando una 1era Menor y una 1era Mayor.

El problema que enfrentaron entonces, fue que en su extrema humildad, carecían de un sello con que enviar los desafíos a los diarios. Otra vez veían cortarse sus ansias, por lo que llamaron a una reunión extraordinaria de socios, el 1 de abril de 1908, en la histórica esquina de 33 y México. La fortuna reunida entre los asistentes, ascendía a 50 centavos, el sello costaba 3,50.

Pero la solidaridad era una constante en aquellos tiempos entre vecinos y, aquellos mismos que habían visto caer sus vidrios al impacto del pelotazo, pusieron con sacrificio las monedas que sumadas, permitieron comprarlo.

Luis Gianella estuvo todo el tiempo, pegado al checoslovaco que fabricó el sello, tanto era el miedo a que hubiese una equivocación. Fue el encargado de llevarlo a la barra y tan grande fue el entusiasmo que sellaron tal cantidad de papeles, que Antonio Scaramusso, lo arrebató, temeroso que las letras se gastaran y lo escondió en su casa, en una heladera en desuso, por estar en invierno.

Quedaron los papelitos al viento, con esas palabras mágicas: “ Club Atlético Forzosos de Almagro.
Luego apareció el padre Massa y la continuación de esta historia es conocida por todos, pero eso sí, cuando se planteo la necesidad de cambiar el nombre del equipo, por unanimidad se eligió el de Lorenzo y a Monti, se le ocurrió aprovechar algo del sello en que se había conjugado lo mejor de la barriada y de él se usaron dos palabras : “ de Almagro “.


© Ana di Cesare
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Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 5, Septiembre de 2004