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22/7/09

El tango imán de poetas



Además de haber alcanzado en sus letras una reconocida calidad poética (en este caso cancionística), el tango fue y es motivo inspirador y poderoso atractivo para la creación poética exclusivamente literaria. A través de su temática, sus personajes y protagonistas y su propia mitología, el espíritu y el universo del tango aparecen en muchos poemas de diferentes procedencias estéticas, aún entre quienes se confiesan “no tangueros”.

Los poetas tienen que ver con él desde que nació, intentando interpretarlo o pintando sus ambientes y tipos. Y alcanzan importancia como antecedentes concretos de la poesía cancionística que el género desarrolla en la etapa “post-contursiana” ( desde 1917). Esos antecedentes se encuentran en la poesía de Carriego, en las “ Milongas clásicas “ de Almafuerte y en la poesía de los payadores urbanos y subirbanos. A partir de Pascual Contursi, se sumaron a la peripecia poética del tango, poetas populares que se convirtieron en autores y autores-poetas ( Celedonio Flores, Francisco García Jimenez ) saineteros y dramaturgos ( José González Castillo, Manuel Romero, Samuel Linnig, Alberto Vacarezza), incursionando también poetas de versos “ para leer” en el estricto sentido literario ( no autores) como Nicolás Olivari o Fernán Silva Valdés.
El triunfo del tango-canción ( de la mano de Gardel) atrajo a poetas de diferentes procedencias y orígenes. Así creció su caudal literario con los ya nombrados y otros como Enrique Cadícamo, Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo, Alfredo Lepera, Cátulo Castillo, Hector Pedro Blomberg, josé María Contursi y Homero Expósito, para citar a los más reconocidos.

Pero paralelamente fue desarrollándose una producción literaria intimamente relacionada con el tango. Parte de ella influenciando a los propios autores y el resto configurando un vasto territorio poético digno de ser explorado. Allí aparecen nombres como los de Jorge Luis Borges, raúl Gonzalez tuñón, José Portogalo, los lunfardescos Julián Centeya y Carlos de la Púa; los inclasificables Juan Carlos Lamadrid y Mario J. De Lellis y –como ejemplos de una copiosa bibliografía de los ultimos años – los más cercanos ( entre los que siento el honor de contarme ), Atilio J. Castelpoggi, Julio Huasi, Eduardo Romano, roberto Santoro, Alfredo Carlino, Humberto Constantini, Horacio Ferrer, Roberto Selles, Horacio Salas... Todos ( más los omitidos por razones de espacio y temor de abrumar con una larga lista ) testimonios de la existencia de una corriente ininterrumpida.

Esta generosa corriente que no se detiene, sobre el pentagrama o el papel en blanco, integra una valiosa y representativa línea poética que recoge las mejores y más cabales raíces indiscutiblemente nuestras y las prolonga en obras que sin duda se inscriben entre los más auténticos exponentes de cada época. Ningún poeta ciudadano que cultive esta indeclinable pasión de pintar y cantar a su “ aldea “, podrá soslayar o sentirse ajeno a la influencia del tango en la medida que no ignore las auténticas raíces de nuestro pueblo.


© Hñector Negro
© Galaxia Porteña Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 5, Septiembre de 2004

(Héctor Negro. Escritor, poeta, letrista)