© REVISTA GALAXIA PORTEÑA

Te ofrecemos aquí resúmenes de artículos publicados por nuestra revista. Todos ellos se encuentran protegidos por las leyes de derecho de autor, bajo el nro: RNPI Nro 326.481. .

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5/11/09

El alimento de los dioses








Cuando Hernán Cortés conquistó México sintió excitada su curiosidad al ver los jardines del emperador Moctezuma repletos de unos arbustos del tamaño de los cerezos, de frutos rojos y amarillos. Averiguó que de ellos se obtenía un preparado llamado” bebida real”. Al español le resultó tan delicioso que rápidamente le envió granos de cacao a Carlos V con las indicaciones de cómo prepararlo. El rey Habsburgo obsequió con ellos a su familia en Austria, la cual a su vez la hizo llegar al Papa. Podríamos decir que Cortés era consciente del valor del oro que remitía a la corona, pero desconocía que echaba las raíces de una de las ricas industrias europeas. La preparación de la bebida real no era tan sencilla. Había que extraer los granos de los frutos maduros; dejarlos primero fermentar y luego secarlos, tostarlos a fuego para por fin molerlos. Al polvo obtenido, los mexicanos mezclaban vainilla, miel y azúcar; agregándole agua hirviendo. El nombre científico del cacao es Theobroma, que quiere decir alimento de los dioses. Esta exquisitez cuando ingresó a Europa hizo furor de inmediato. Se la servía en las meriendas de Luis XIV y, los médicos elaboraban teorías sobre sus propiedades medicinales;tal es así que antes del siglo XVIII se había conocido el principio activo de su grano, la theobromina, poderoso reconstituyente.



Apenas se difundió en Europa, los países colonizadores intuyendo el gran negocio que proporcionaría, plantaron el cacao en sus posesiones tropicales; de modo que si bien es el continente que lo industrializa, los mayores productores son Guinea, Martinica, Ceilán, Venezuela y México. El Turín se descubrió el secreto de derretir la pasta de cacao, lo que dio nacimiento al chocolate sólido. ¡Ay… el chocolate! ¿Quién no ha suspirado por él? Hoy en día está a medias defenestrado por la imposición cultural de la silueta estilizada, pero tiene sus adictos. Esto mismo ocurría allá por el 1600 cuando el Padre Joseph de Acosta, al escribir su “Historia Moral y natural de las Indias”, decía sobre el cacao:” Sirve también de moneda, porque con 5 cacaos se compra una cosa y con 30 otra, y usan dar de limosnas estos cacaos a los pobres que piden. El principal beneficio de este cacao es un brebaje que hacen, que llaman chocolate, que es cosa loca lo que en aquella tierra le precian y, algunos que no están hechos a él, le hacen asco; porque tiene una espuma arriba y un borbollón como de heces, que cierto es menester mucho crédito para pasar con ello y, en fin es la bebida preciada y con que convidan a los señores que vienen y pasan por sus tierras, los indios, los españoles, y más las españolas hechas a la tierra se mueren por el negro chocolate”¡ Ay… el negro chocolate! ¿Quién no lo ha deseado? Desde quienes berreaban por un chocolatín Kelito que por 5 “guitas”, además del placer de saborearlo, dejaba la figurita par le álbum junto a la esperanza de encontrar “la bomba”, la difícil que nunca aparecía. Los que más tarde comieron los Godet, o la generación de los 50´que se atiborró con los Milkibar blancos, a los que las mamás consideraban menos dañinos. Pero antes de esto, nuestros abuelos inmigrantes desayunaban la humilde cascarilla, después los nietos a las cinco de la tarde, escuchaban las desventuras de Tarzán, Tarzanito y Tantor por Radio Splendid, frente al humeante Toddy, que acompañaban con las alargadas tajadas de pan crocante untado con manteca y azúcar.



El chocolate sedujo a todas las clases sociales: bohemios en el Vesubio, españoles en la Avenida de Mayo y dentro de esta, el chocolate con churos del Tortoni. ¿Quién no recuerda las chocolateadas luego de la primera comunión, en los cumpleaños y en los festejos cívicos? ¿Quién de los que somos más maduros, no se ha calentado las manos, acariciando el humo que se elevaba desde el vaso del submarino, cuando en Buenos Aires todavía había inviernos?







octubre 2005



Y si de submarinos se trata, aquí en Boedo, desde las señoras hasta los más taitas se deleitaban tomándolo en la vieja lechería, allá por donde hoy está Rodó, en el Homero Manzi, en La Martona de Av. Boedo entre Independencia y Estados unidos, en La Dehesa de Av. Caseros y Castro Barros. Rápidamente damos fin a esta historia, porque en el quiosco nos esperan dos chocolatines con cerezas al cointreaux… chau…






Ana MaríadiCesare



Gerónimo Rombolá






octubre 2005

Explotacion sexual de menores


EXPLOTACION SEXUAL DE MENORES EN EL 3er y 1er MUNDO
Unos dos millones de niños de todo el mundo son obligados cada año a mantener relaciones sexuales con adultos en contra de su voluntad. Muchos de estos abusos se producen durante las vacaciones, en los llamados viajes de turismo sexual infantil. Para luchar contra esta práctica, que es delito en todo el mundo, Unicef ha puesto en marcha la página web http://www.nohayexcusas.org/, una web de sensibilización pública. "Lo que nos mueve es que hay muchísimos casos de explotación sexual comercial de niños y, además, hay una gran tolerancia social ante estos comportamientos", explicó Juan Merín, director de movilización social deUnicef España.. "Hay gente que alardea de que ha mantenido relaciones con menores durante las vacaciones y la gente lo escucha y parece que no pase nada, pero la realidad es que los niños quedan marcados de por vida y pueden morir por eso", añade. No hay un perfil establecido de persona que abusa de un menor, pero suelen ser hombres entre 35 y 40 años, "que luego pueden ser muy respetados en su entorno laboral o familiar", explica. Las víctimas son de todas las edades, aunque mayoritariamente son niñas entre 14 y 16 años. Eso sí, tienen en común que son pobres. Unicef establece que la explotación comercial de niños y la pobreza van íntimamente ligados. "Son pobres. Les doy dinero a cambio y les ayudo", "en su cultura eso es normal" y "aquí nadie me conoce, no pasa nada" son algunas de las excusas en las que se parapetan muchas de las personas que pagan por tener relaciones con los menores. Pero como reza la campaña, No hay excusas. La web, aporta datos sobre el turismo sexual infantil en varios países del mundo y anima a los ciudadanos a denunciar los casos que lleguen a sus oídos. "Se puede denunciar en el lugar en que se produce el abuso o bien a la vuelta. Lo importante es tomar conciencia y no callar". España no es una excepción en los casos de explotación de menores. "Aquí los que abusan suelen ser viajeros que van a la República Dominicana, Cuba, y zonas del Caribe, y cada vez más, a países del Este", añade Nerín.

Uno de los datos de la web es que, en España, entre 1998 y el 2001, hubo 700 casos de delitos relacionados con la explotación sexual comercial de menores, según la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía.


desde Barcelona

Cuando Gardel llegó a la Paramount




En los albores del cine parlante, las productoras estadounidenses- temerosas de perder el mercado de los países de habla hispana- no escatimaron esfuerzos para producir películas en castellano.


También lo hicieron en otros idiomas, a fin de asegurarse los ingresos producidos por las naciones europeas, pero el gran interés de la cinematografía yanqui estaba puesto en España e Hispanoamérica, dado que nuestra lengua se extiende a lo largo de una considerable cantidad de países. Entre esas nuevas películas, hubo no pocas remakes en español, pero también muchas originales con guión castellano.


Una nada despreciable cantidad de actores hispanohablantes desfiló, en consecuencia, por los estudios estadounidenses. Entre ellos llegaron de España Raquel Meller, Catalina Bárcena, Imperio Argentina, Ernesto Vilches; de México Rosita Moreno, Virginia Fábregas, Lupe Vélez, Dolores del Río, José Mogica, Ramón Novarro; de la Argentina Mona Maris, Gloria Guzmán, Sofía Bozán, Enrique de Rosas, José Bohr, Carlos Gardel…




A decir verdad los presupuestos para tales producciones no fueron, al principio y dada la amplia tarea propuesta, elevados, pero nuestro Gardel logró un éxito que superó las expectativas de los productores norteamericanos. A tal punto que la Paramount- a la inversa del propósito que la movió a realizar los filmes en español debió enviar copias dobladas a casi todas las naciones ajenas a nuestro idioma.




La primera de esas películas fue “Las luces de Buenos Aires” mal llamada por algunos ”Luces de Buenos Aires”- 1931, en la que Gardel entonó dos cantares con letra de uno de los argumentistas, Manuel Romero: la canción campera: “ El rosal” ( música de Gerardo Matos Rodríguez) y el tango “ Tomo y obligo” ( con melodía del propio cantor). Pero en los prolegómenos de la filmación de la segunda película, “Melodía de arrabal” (1932), aún no estaba muy en claro quienes serían los autores de las canciones a incluirse.








Mario Batistella colaborador con Le Pera en casi todas las letras finalmente insertadas en la producción- refería que: la dirección quería imponer un repertorio musical de su propiedad, o sea, composiciones de autores de la Paramount… Imperio Argentina deseaba injertar algunas de su cosecha; , por otra parte, Carlos Gardel con el afán de defender nuestros intereses comunes, protestaba enérgicamente, arguyendo que las composiciones estarían a nuestro cargo, máxime tratándose de un argumento que comprendía motivos netamente argentinos. Los directores debieron ceder, felizmente para el cancionero argentino.





A esos títulos siguieron “La casa es seria” y “Espérame”, ambas de 1932) como las anteriores, filmadas en Joinville, un suburbio de París. En Long Island, Nueva Cork, en cambio, fueron rodadas “Cuesta abajo”, “El tango en Broadway”, “Cazadores de estrellas” (las 3 en 1934), “El día que me quieras” y “Tango bar” (las dos de 1935).Pero eso es cosa sabida, lo que queríamos es dar un panorama de cine estadounidense en castellano a la llegada de Gardel a la Paramount.






Roberto Selles.


Investigador del Tango




Octubre 2005

EL Totem de Plaza Canadá

Este símbolo de la América indígena del norte, está en Retiro, desde 1964.
El poste de cedro rojo, de cuatro toneladas, con sus 21,50 metros de altura, y su diámetro de 1 metro en la base y 60 centímetros en la cima, fue tallado durante seis meses por la tribu Kwakiutl.
Se trata de un tótem heráldico, que según la leyenda, le fue dado a Geeksem, patriarca de los primeros hombres después de la "gran inundación”. Luego de oír el llamado de un ave mítica y de diversos animales del bosque y del mar, vio el totem cuya altura se perdía entre las nubes. Recibió la orden de venerarlo ya que cuidaría de la tribu.
El Tótem de la Plaza Canadá es una réplica de aquel.
Representa: un águila, un león marino, una nutria, una ballena, un castor, el ave mítica (rapaz) y un hombre, talladas geométricamente y pintadas en rojo, blanco y negro. Por ser un elemento sagrado, el gobierno canadiense, al donarlo, dio instrucciones acerca de su mantenimiento. Cada cinco años, debe ser tratado con productos funguicidas, varias capas de pintura para cerrar los poros del cedro.
Solitario, en medio de un estanque, lejos del Pacífico y de los bosques que lo vieron nacer, nos recuerda el pasado milenario y la riqueza cultural de nuestros pueblos autóctonos.
Octubre 2005

León Arsenal: La boca del Nilo


Hace ya unos años, la novela histórica se ha convertido en un género muy leído. Razón por la cual, el mercado editorial se ha llenado de obras buenas, malas y regulares.


El 29 de noviembre, el escritor León Arsenal, presentará en Madrid, su última novela: La boca del Nilo, publicada por Edhasa. Su libro, prestigia el género.


Me anticipo a comentarla, porque confío que muy pronto, podremos leerla en su edición argentina, dado el interés que ha despertado.


La novela que cuenta las peripecias de una expedición que busca las fuentes del río Nilo en tiempos de Nerón; en pocos días agotó su primera edición y, fue solicitada por unas 20 editoriales, para su traducción, en la Feria del Libro de Frankfurt.


León Arsenal, madrileño, 45 años, es un autor fenomenal que incursionó en diferentes géneros: ciencia ficción, fantástico, histórico; demostrando en todos excelencia a la hora de armar sus atrapantes historias plenas de belleza, profundidad, en las cuales es posible saborear los mejores recursos estilísticos que permite el castellano.

Más allá del don de la escritura, es su propia vida, esa que no parece una, sino muchas entrelazadas, la que le permite crear escenarios insuperables, y dotar a sus personajes de una complejidad psicológica que los vuelve verosímiles.


Ex estudiante de medicina; marino mercante; director de la revista española de literatura fantástica:”Galaxia”, por la que obtuviera el premio Eurocon a la mejor revista europea del género en el 2003; a cargo de la página de literatura de géneros: “interplanetaria.com”, este multifacético hombre, es el autor de lo mágico-verosímil. Porque, si bien en sus novelas, trabaja los tiempos históricos con rigurosidad científica, sin concedernos la gracia de una emoción contemporánea en sus personajes con la cual identificarnos rápidamente; sabe tan certeramente apuntar a lo medular, que siendo lo que debieron ser en los tiempos en que interactúan, se vuelven nuestros semejantes. Retrocedemos hacia ellos en la historia, experimentamos sus conflictos y deseos con la mirada de un celtíbero, de un romano, de un antiguo hombre de Tartessos, o incluso, de un momento ahistórico como el de Máscaras de Matar.




Si logra llevarnos en estos viajes apasionantes, si consigue que nuestros ojos parpadeen frente a epopeyas sublimes entre el horror y la maravilla, es gracias a su maestría a la hora de describir, que hace surgir sobre el papel, en real lo fantaseado.


De las obras que lleva publicadas: el libro de cuentos “Besos de alacrán”; la novela de ciencia ficción: “La noche roja”; las novelas históricas: “Las lanzas rotas”, “El hombre de la plata”, “La boca del Nilo”. Y la novela de género fantástico, ganadora del primer premio del Concurso Minotauro del 2003: “Máscaras de matar”. Sólo tenemos el privilegio de disfrutar de ésta última. La que recomiendo a todo el que quiere gozar de los innumerables deleites de la buena literatura.


En La boca del Nilo, como decía, narra la aventura de un grupo de personas que cruzan África, buscando el origen del río. Expedición que tuvo lugar hacia los años 60 de nuestra era, mencionada por Séneca y Plinio el Viejo. Ese recorrido, con sus muchos personajes ricos en matices y sorpresas, en los que se cruzan el poder y sus emblemas, la experiencia y la apariencia, el placer y el amor, la traición y la entrega, nos provoca una intensa desolación a la hora de terminar su lectura. Tanto nos hemos consustanciado con esa maravillosa historia, que duele separarse de ella. Aunque sus principales personajes: Tito, Emiliano y la nubia Senseneb, ya no se irán jamás de nuestra memoria.


Para quienes deseen conocer más acerca de este escritor:









Noviembre 2005

D¨Arienzo sincopado

Nadie ignora que Juan D´Arienzo es uno de los grandes del tango, sobre todo por el hecho de haber iniciado el resurgimiento que se conocio como “década del ´40”.
Pero, pocos sabrán, que antes de eso, Juancito se había dedicado al jazz...
Para ser fieles a la verdad, diremos que D´Arienzo realmente se inició en el tango. Era un adolescente cuando conformó el trío Los Ases del Tango, con Ángel D´Agostino, y Ennio Bolognini, que amenizaba las tardes domingueras del jardín Zoológico porteño.
Tiempo después, precisamente en 1921, se sumó a las huestes del jazz. Integró entonces varias conjuntos jazzisticos. Entre ellos la Selec Jazz Band, que era un quinteto completado con Eugenio Nóbile, Francisco Ferraro, Rafael Consentino y Miguel De Matteo. Otra de las agrupaciones de este tipo que lo contó en sus filas fue el quinteto del banjoísta Nicolás Verona.
Pero también fue D´Arienzo compositor de obras al estilo afroestadounidense, una de ellas es el shimmy ”Your little Mouth”, ( tu boquita) En 1925, retornó a su primer amor, el tango. La etapa sincopada había quedado en el olvido y unos años más tarde sería coronado como “ El rey del compás”. (Del compás tanguero, por supuesto)
Roberto Selles.
Investigador del Tango
Noviembre 2005

Menores que trabajan


250 millones de menores trabajan en el mundo




La Organización Internacional del Trabajo (OIT), el sindicato UGT y las ONG Intervida y Save The Children han denunciado las condiciones peligrosas para la salud y el desarrollo de los 250 millones de niños de entre 5 y 17 años que trabajan en el mundo.

La mayoría de estos niños trabajan en África, América Latina y Asia, en la agricultura, la pesca y en fábricas, a cambio de salarios míseros o sin retribución, de los cuales 180 millones lo hacen en las peores formas de trabajo infantil, como la esclavitud, la prostitución y la minería.Estas organizaciones y ONG coinciden en la necesidad de mejorar la situación económica de las familias, generando fuentes de ingresos alternativos para que los niños puedan ir al colegio.

11/10/09

El teatro de la Ranchería


Nuestro primer teatro abrió sus puertas en 1783,en el cruce de Perú y Alsina. Su mentor fue el virrey Vertiz y lo recaudado sostenía la casa de niños expósitos.

La denominación de “Ranchería”, le venía por haber sido construida sobre lo que fuera la casa de esclavos del colegio de San Ignacio.

Se trataba de una construcción humilde. Apenas un galpón muy grande con paredes de madera y techos de paja, pese a lo cual, tenías sus telones, bastidores, vestuario y decorados. En el patio, hileras de bancos y a los lados palcos. La entrada costaba $2 para los blancos y $1 para los que no lo eran.

El 15 de agosto de 1793 se inauguraba el templo de San Juan con grandes festejos. No faltaron la iluminación grasa de potro, ni el disparo de cohetes voladores.

Quiso la mala suerte que uno de ellos cayera en el techo de “La Ranchería” y como no había elementos para sofocar incendios, nuestro primer teatro ardió hasta desaparecer.

Recién en 1804, en Reconquista y Cangallo se abrió nuestra segunda casa de comedias.
© Ana di Cesare
Historiadora

© Galaxia Porteña
Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 12, mayo de 2005

Cuando las aguas bajan turbias (1era Parte)


Mis queridos lectores, no les hablaré ni de arquitectura ni de urbanismo, como es mi especialidad, hoy nos ocuparemos de un tema que por su magnitud y consecuencias no podemos ignorar: la contaminación hídrica, producto de los desagües de los establecimientos industriales en Capital Federal y conurbano de la Provincia de Buenos Aires.


Haciendo historia, en materia de legislativa, el control de las instalaciones industriales, en cuanto a aprovisionamiento y evacuación de los líquidos servidos, estaba cargo de Obras Sanitarias de la nación. La cual según la industria y tipo de líquido producido obligaba a tratar dichos afluentes en una instalación especial llamada planta de tratamiento, instalada en el mismo predio de la industria, fijando niveles y parámetros físicos, químicos, térmicos, organolépticos, etc., permitidos, antes de que los líquidos salieran de la industria o colectoras, cursos de agua o pozos absorbentes.


Esto sucedió hasta 1978, fecha que al amparo del decreto 2125 del 12/9/78, llamado: CUOTA DE RESARCIMIENTO POR CONTAMINACIÓN , se autorizaba a las industrias sin ningún tipo de discriminación a arrojar líquidos sin tratamiento previo, de tal forma que curtiembres, frigoríficos, petroleras, industrias químicas, etc., comenzaron a arrojar sus líquidos cargados de cloro, bromo, cianuro, metales pesados, hidrocarburos, materia radioactiva, etc., sin control alguno, ni tratamiento previo, a cambio de una cuota mensual, cuyo monto era directamente proporcional al tipo de envenenamiento que producía. Todo esto perfectamente tabulado.


Una vez más se vulneraba la ley, en este caso la nro. 13677 y 20324.


Pasaron 26 años, las consecuencias están a la vista, el sistema sanitario colapsado. Las turbias aguas de nuestro Riachuelo, el testimonio más elocuente de lo sucedido, me relevan de todo comentario.

En la próxima entrega les informaré que ha sucedido en materia legislativa, a fin de modificar el macabro decreto nro 2125/78. Desde ya les anticipo que mucho no se ha avanzado. (adjuntamos decreto de reforma)



© Francisco A. Macchione.

Arquitecto

© Galaxia Porteña


Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 12, mayo de 2005

Midas


Midas aquel hombre que todo lo que tocaba convertía en oro, aparece en la frontera entre la leyenda y la historia.


Es probable que haya sido un rey de Frigia en tiempos protohistóricos, famoso por la enorme cantidad de riquezas que logró reunir.


Su recuerdo pudo ir transformarse lentamente en mito.


La historia de Midas nos es transmitida por el mitógrafo Higinio. Dice que cuando Dioniso conducía un ejército a la India, uno de los suyos se extravió. Midas lo hospedó y le facilitó guía para el regreso. Entonces, el dios, muy agradecido le concedió a Midas el deseo que quisiera pedir.


El frigio que era un hombre codicioso y avaro, no lo pensó dos veces:


- Quiero que todo lo que toque se transforme en oro.-


Su felicidad no tenía límites. Iba de un lado al otro, tocando todo lo que estaba a su alcance, las hierbas, los árboles, las aguas de las fuentes se convertían en oro. Sus sirvientes maravillados, exclamaban y Midas reía sintiéndose el más realizado de los mortales.


Claro, que no había pensado en cosas cotidianas como comer y beber. Cansado de corretear aumentando sus tesoros, decidió alimentarse, con espanto vio como trozo de los manjares que deseaba llevar a la boca, se convertía en piedra, valiosa, pero incomible. Lo más dramático fue cuando abrazó a su amada hija y la dejó convertida en aurea estatua.


Midas comprendió su error, torturado por la angustia y el hambre le rogó al dios lo liberara de aquel don. Dioniso se compadeció, le ordenó ir a bañarse al río Pactolo, donde ocurrió que cuando entró a las aguas, estas se volvieron amarillas y las arenas de las orillas polvo de oro.


Desde entonces, dice Ovidio en otra versión de la leyenda, Midas desprendido de toda riqueza, vaga por selvas y campos, venerando al humilde dios Pan.
© Galaxia Porteña
Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 12, mayo de 2005

¿Qué es la sexualidad?


Fresco Pompeyano de la Villa dei Misteri




“Todos hablamos del tiempo
sin saber que es el tiempo “
San Agustín


Esta nota se ubica en un contexto polémico y a la vez reflexivo.

La sexualidad puede ser conceptualizada y definida desde distintas disciplinas, la filosofía, la etnología, la religión, la medicina, el psicoanálisis, desde todas las areas que hacen a la cultura.

Pero si comparamos esas definiciones nos encontramos frente a la Torre de Babel.
Por ejemplo en las religiones es comprendida como el fin para la reproducción de la humanidad, dentro de ciertas leyes éticas y morales.

La medicina, se detiene en los mecanismos fisiológicos, reproductivos, etc.
El psicoanálisis plantea que la sexualidad no designa solamente las actividades y el placer haciéndolo depender del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y movimientos existentes desde la infancia, que produce un goce que no puede reducirse a la satisfacción fisiológica ( genital) y a lo instintivo.

Planteados estos conceptos nos resulta difícil poder estar de acuerdo con todas las posturas y sacar al menos una respuesta de orden universal.


Escultura: Eros y Psique de Casanova


¿Qué es la sexualidad ? ¿Eso que nos venden los medios de comunicación, los videos y fotografías del Internet, lo que nos llega a través del periodismo radial o televisivo ? Veo con cierto estupor que en estos medios, cualquiera informa con una sapiencia y seguridad acusatoria o permisiva, que me lleva a reflexionar parafraseando a San Agustín: “Todos hablamos del tiempo sin saber que es el tiempo”.

Si cambiamos el sustantivo: “todos hablamos de la sexualidad sin saber de que se trata”.

Si extendemos el concepto de sexualidad hacia lo que la funda y rodea, nos encontramos con el amor, el odio, lo temporal, nuestra historia individual y, otras tantas variables, que a veces o casi siempre nos proyectan un cono de sombra, ese el espacio de lo ignorado, de lo que no podemos … el misterio, lo oculto, lo no develado de la sexualidad.

Si tomamos en cuenta estas variables que nos enfrentan al misterio de la sexualidad, ¿Qué argumentos usan algunos que se atreven a aseverar, dictando normas, posturas, flagelos de cuerpos y destinos, sino aquellos provenientes del deseo de poder elitista o económico?






© Mario Borrajo
Psicoanalista




© Galaxia Porteña
Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 12, mayo de 2005

Aquel Buenos Aires del café y del tango: LA PALOMA



Dibujo: © Roberto Selles.
Queda terminante prohibida su reproducción, sin la autorizacion de su autor.

Cuando la esquina de Santa Fe y Juan B. Justo era la de Santa Fe y el arroyo Maldonado, en una de sus ochavas se levantaba el Café de La Paloma. Primeramente había sido pulpería- ignoramos con que nombre- y alrededor de 1900 se convirtió en el ya mítico café.



Había victrolera y un palco para las orquestas. Una de estas fue para el célebre Juan Maglio “Pacho”, que integraban además de su director en bandoneón, Juan “Pepino” Bonano, ( violín ), Carlos Macchi ( flauta ) y Luciano Ríos ( guitarra ). Es sugerente la circunstancia de que José Guardo dedicara precisamente a “Pacho” su tango “ La Paloma”.



El autor de “ Royal Pigall” comenzó a tocar allí en 1910, cuando el lugar era tan concurrido por el malevaje como por las ratas con lo cual él y sus músicos parecían una versión actualizada y aumentada del flautista de Hamelín. Cierto día – se cuenta – se negó a seguir tocando si no se combatía a los roedores… El propietario _ Domínguez, se llamaba – no demoró entonces, en exiliar a tan desagradables inquilinos, no era cosa de perderse la clientela que acudía atraída por el bandoneonista que estaba comenzando a cimentar su enorme fama.
Antes que Maglio, se sabe que actuaron en aquel “ palquito en alto que llegaba hasta el cielo” como lo definió José Portogalo en su poema “ Letra para Juan Tango”: los hermanos Domingo y Juan Santa Cruz. Bastante después en 1922, la orquesta era la de Paquita Bernardo, primera mujer que se atrevió a pulsar el fueye.


Casi al promediar el siglo XX, el café se trocó en pizzería, con el mismo nombre que luego cambió por el de Nápoles.


Finalmente su destino de boliche se quebró para trocarse en pinturería. En fín, todo es como decía Enrique Cadicamo en “ A pan y agua “- con música de Juan carlos Cobían – “ Café La Paloma/ por tu veredón en las noches brumosas / se pasean las sombras de Tito, Arolas y Bardi…/ Desde el pasado remoto, desde el recuerdo/ surgen las notas del pintorezco trío / de aquellos bohemios del tango”
Cada vez que Angelito vargas nos lo recuerda desde el disco, pensamos que sólo eso quedó: sombras de un tiempo bravo, de cuando Palermo lucía ese barbijo llamado Maldonado y a su costado, el café La Paloma.






© Roberto Selles

Investigador del tango


© Galaxia Porteña


Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 12, mayo de 2005




22/7/09

Gardel: francés o Uruguayo






El documento de la Discordia. Según esta libreta de enrolamiento, el Morocho del Abasto, habría nacido en Tacuarembó, Uruguay.

Haya nacido en Francia o en el Río de la Plata, "nuestro Carlitos"









© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña

Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña, Año 1, nro 2, junio de 2004

El amor y el cuidado de nuestros hijos


¿Qué padre o madre puede decir: Yo amo y cuido a mi hijo como debe ser? La respuesta no sería del todo segura porque queda un pequeño espacio de sombras que nos impide una afirmación sin titubeos.

Es una verdad, que ser padre implica cometer errores, que las respuestas que damos para resolver la educación de nuestros hijos no sean en algunas ocasiones las correctas.

¿Porqué ocurre esto? Para elucidarlo tendríamos primero que plantearnos que es el amor y que es el cuidado.

Para tratar de clarificar el concepto “amor”, tomamos a modo de referencia un mandato bíblico que nos dice “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Es decir que lo que sentimos, deseamos, nos satisface, gozamos y vivimos lo transferimos a otro distinto de nosotros, en este caso a nuestros retoños.

Acá viene el problema, a veces ese amor es tan intenso que el prójimo desaparece. Para ejemplificarlo, podemos decir “cuando yo era chico me gustaba el helado de crema, por lo tanto a mi hijo tiene que gustarle ese sabor”, pero resulta que el nene prefiere el chocolate.

Muchas veces a los padres nos resulta difícil aceptar esa sutil diferencia, esa distancia que constituye al otro y, sin darnos cuenta, exigimos a nuestros hijos que tomen “los helados de crema” que nos gustan a nosotros.

Existe en el cuidado contradicciones culturales o de arraigo familiar: “la sopa hace crecer fuertes sanos los chicos que la toman”; como una imposición generacional, un mandato de repetición, les obligamos a consumirla, aún cuando recordamos que a esa edad la odiábamos y que hoy podemos discutir su valor nutricional.

La pretensión de ser perfectos el nos lleva a elegir conductas por encima de las que deberían ser.

Estamos así en un desafío constante y quizás irresoluble en esta época. Porque los cambios de modo cultural de pensar, vivir y sentir los hechos son vertiginosos y, no dan tiempos para su reflexión y análisis.

Cabe agregar que a veces, se produce un desplazamiento de la atención que le corresponde a los vástagos, a causa del tiempo que las tareas laborales de los padres, la satisfacción de las demandas materiales y otras que cargan la economía en desmedro de la que tendría que volcarse en los hijos. La consecuencia es una supuesta desatención, papá y mamá son reemplazados por abuelos, tíos, amigos, instituciones. Esto produce una desarticulación de la relación, por la cual son los otros quienes cuidan de nuestros hijos y nos sentimos culpables.

Son el diálogo y la reflexión los únicos elementos que nos pueden prevenir de los malos entendidos entre una y otra generación, en el amor y el cuidado.

Los Forzosos de Almagro


Varios lectores nos han sugerido escribiésemos sobre los comienzos de “ San Lorenzo de Almagro”. Hemos juzgado que es un tema harto conocido, pero en cambio sí podemos contar una anécdota que antecede al nacimiento del club boedense, que, además de no estar muy difundida, pinta maravillosamente la voluntad de aquellos chicos que lo crearon y la relación entre esos vecinos que apenas poseían un destino de pobreza, pero eran ricos, muy ricos en solidaridad.

Me basaré para hacerlo, en una nota que escribiésemos hace algún tiempo con el historiador Gerónimo Rombolá.

LA SOCIEDAD DE OTROS TIEMPOS.

Corría 1907, allá por 33 Orientales y México, un grupo de adolescentes, habían formado un equipo de fútbol y en cada partido, terminaban con los vidrios de algunas de las casas, que se erguían en ese paisaje de baldíos. Habían bautizado a su cuadrito como: “ Los Forzosos de Almagro “.

Federico, Juan y Ángel Monti; Luis Gianella, Los hermanos Coll, José Colazurdo, Fernando Rosso, Luis Manara, Pablo Silva, Juan Abondanza, Los Hermanos Maidana, José Gorena, Amílcar Asali, José Savor, Francisco Sarau y otros, sintieron que les caía el mundo, cuando en los que habían sido terrenos de la familia Moreira, donde estaba la improvisada cancha, se construyó el Oratorio de los salesianos. Pero no pasó eso, incluso les regalaron una pelota y los Forzosos continuaron creciendo formando una 1era Menor y una 1era Mayor.

El problema que enfrentaron entonces, fue que en su extrema humildad, carecían de un sello con que enviar los desafíos a los diarios. Otra vez veían cortarse sus ansias, por lo que llamaron a una reunión extraordinaria de socios, el 1 de abril de 1908, en la histórica esquina de 33 y México. La fortuna reunida entre los asistentes, ascendía a 50 centavos, el sello costaba 3,50.

Pero la solidaridad era una constante en aquellos tiempos entre vecinos y, aquellos mismos que habían visto caer sus vidrios al impacto del pelotazo, pusieron con sacrificio las monedas que sumadas, permitieron comprarlo.

Luis Gianella estuvo todo el tiempo, pegado al checoslovaco que fabricó el sello, tanto era el miedo a que hubiese una equivocación. Fue el encargado de llevarlo a la barra y tan grande fue el entusiasmo que sellaron tal cantidad de papeles, que Antonio Scaramusso, lo arrebató, temeroso que las letras se gastaran y lo escondió en su casa, en una heladera en desuso, por estar en invierno.

Quedaron los papelitos al viento, con esas palabras mágicas: “ Club Atlético Forzosos de Almagro.
Luego apareció el padre Massa y la continuación de esta historia es conocida por todos, pero eso sí, cuando se planteo la necesidad de cambiar el nombre del equipo, por unanimidad se eligió el de Lorenzo y a Monti, se le ocurrió aprovechar algo del sello en que se había conjugado lo mejor de la barriada y de él se usaron dos palabras : “ de Almagro “.


© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña

Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 5, Septiembre de 2004

El tan temido estrés


Estrés es palabra derivada del inglés “stress” que se traduce como esfuerzo, presión, fatiga nerviosa, carga, tensión.

Definimos estrés como aquella situación en que un individuo o uno de sus órganos se encuentra exigido a un rendimiento superior al normal, exponiéndose al riesgo de enfermar.

El estrés es el resultado de esa sobreexigencia. Es una situación a la que se somete el individuo que vive la vorágine de las grandes ciudades prisionero de los estímulos tensionantes y el exceso de trabajo cotidiano.

El ser humano se encuentra en la vida de hoy sujeto a factores internos y externos que lo mantienen al borde del crack psicofísico. Mucho han contribuido a esta realidad la necesidad de crecimiento económico, el afán de éxito y superación, la feroz competencia en lo personal, laboral y social, las duras políticas económicas que han esclavizado al hombre condenándolo a interminables horas de trabajo y esfuerzo. La familia en crisis aporta no pocos ingredientes a esta escena patética de desgaste cotidiano.

El estrés psicofísico se manifiesta con signos y síntomas variados. Son frecuentes los trastornos del sueño, los desórdenes alimentarios, los problemas digestivos – diarreas, meteorismo, náuseas, vómitos, distensión abdominal, gastritis, esofagitis, dispepsia –. Pueden presentarse también dolores de cabeza, de nuca, alteraciones de la presión arterial, palpitaciones, y trastornos visuales y auditivos. No son raras las contracturas musculares en cuello, hombros y columna vertebral. Puede haber también manifestaciones en piel, pelo y uñas. En la esfera psíquica, aparecen irritabilidad, nerviosismo, angustia, fobias, miedos, trastornos en las relaciones personales y en la vida social, aislamiento, agresividad, falta de adaptación.

La medicina siempre reconoció y describió las entidades vinculadas al estrés pero nunca como ahora la ciencia necesita replantear este capítulo para encarar soluciones a un abanico de enfermedades de altísimo impacto en la sociedad de hoy.

Las medidas a adoptar para disminuir el impacto del estrés:

- Vida sana, caminatas y ejercicios al aire libre. Dieta adecuada.
- Descanso diario de 6 - 8 horas
- Prácticas de relajación en penumbras y en silencio
- Evitar lugares ruidosos y excesivamente iluminados
- Jerarquizar las actividades recreativas
- Replantear actividad laboral, horarios, descansos, vacaciones.
- Revalorizar afectos, familia, pareja.
Desde la ayuda profesional, son útiles la consulta médica clínica para los ajustes de diagnóstico y tratamiento, la psicoterapia como apoyo terapéutico.
La medicina alternativa ofrece posibilidades de tratamiento con acupuntura, meditación, yoga y otras prácticas orientales de gran valor antiestrés.



© Dra. Cristina Trípodi
© Galaxia Porteña

Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 5, Septiembre de 2004



El tango imán de poetas



Además de haber alcanzado en sus letras una reconocida calidad poética (en este caso cancionística), el tango fue y es motivo inspirador y poderoso atractivo para la creación poética exclusivamente literaria. A través de su temática, sus personajes y protagonistas y su propia mitología, el espíritu y el universo del tango aparecen en muchos poemas de diferentes procedencias estéticas, aún entre quienes se confiesan “no tangueros”.

Los poetas tienen que ver con él desde que nació, intentando interpretarlo o pintando sus ambientes y tipos. Y alcanzan importancia como antecedentes concretos de la poesía cancionística que el género desarrolla en la etapa “post-contursiana” ( desde 1917). Esos antecedentes se encuentran en la poesía de Carriego, en las “ Milongas clásicas “ de Almafuerte y en la poesía de los payadores urbanos y subirbanos. A partir de Pascual Contursi, se sumaron a la peripecia poética del tango, poetas populares que se convirtieron en autores y autores-poetas ( Celedonio Flores, Francisco García Jimenez ) saineteros y dramaturgos ( José González Castillo, Manuel Romero, Samuel Linnig, Alberto Vacarezza), incursionando también poetas de versos “ para leer” en el estricto sentido literario ( no autores) como Nicolás Olivari o Fernán Silva Valdés.
El triunfo del tango-canción ( de la mano de Gardel) atrajo a poetas de diferentes procedencias y orígenes. Así creció su caudal literario con los ya nombrados y otros como Enrique Cadícamo, Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo, Alfredo Lepera, Cátulo Castillo, Hector Pedro Blomberg, josé María Contursi y Homero Expósito, para citar a los más reconocidos.

Pero paralelamente fue desarrollándose una producción literaria intimamente relacionada con el tango. Parte de ella influenciando a los propios autores y el resto configurando un vasto territorio poético digno de ser explorado. Allí aparecen nombres como los de Jorge Luis Borges, raúl Gonzalez tuñón, José Portogalo, los lunfardescos Julián Centeya y Carlos de la Púa; los inclasificables Juan Carlos Lamadrid y Mario J. De Lellis y –como ejemplos de una copiosa bibliografía de los ultimos años – los más cercanos ( entre los que siento el honor de contarme ), Atilio J. Castelpoggi, Julio Huasi, Eduardo Romano, roberto Santoro, Alfredo Carlino, Humberto Constantini, Horacio Ferrer, Roberto Selles, Horacio Salas... Todos ( más los omitidos por razones de espacio y temor de abrumar con una larga lista ) testimonios de la existencia de una corriente ininterrumpida.

Esta generosa corriente que no se detiene, sobre el pentagrama o el papel en blanco, integra una valiosa y representativa línea poética que recoge las mejores y más cabales raíces indiscutiblemente nuestras y las prolonga en obras que sin duda se inscriben entre los más auténticos exponentes de cada época. Ningún poeta ciudadano que cultive esta indeclinable pasión de pintar y cantar a su “ aldea “, podrá soslayar o sentirse ajeno a la influencia del tango en la medida que no ignore las auténticas raíces de nuestro pueblo.


© Hñector Negro
© Galaxia Porteña Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 5, Septiembre de 2004

(Héctor Negro. Escritor, poeta, letrista)





La pulpera de Santa Lucía



Fines de la década de 1820. La frase era común entre los jóvenes de lo que era entonces el centro de la ciudad: “Vamos a Barracas; no puede ser que aún no conozcamos a la Rubia del Saladero”. Los muchachos de Barracas, en cambio, nunca la habían pronunciado; ninguno de ellos se había perdido la oportunidad de admirar a la bellísima jovencita.


En la pulpería rodeada de saladeros -de allí el apodo de la muchacha- y cercana al templo de Santa Lucía, ella concitaba las miradas masculinas, mientras resplandecían sus cabellos rubios y sus ojazos celestes, detrás del mostrador de la Pulpería de la Paloma. Pero no todo puede ser completamente bello en la vida; a sus espaldas había un pasado doloroso.


La historia cuenta que, hacia 1835, un unitario apellidado Bustos se vio -al ser perseguido por la mazorca- obligado a huir hacia la Banda Oriental. El hombre -viudo, por entonces-confió a su pequeña hija, Ramona Bustos, al cuidado de su cocinera negra Flora Valderrama. También le dejó algún dinero como para que ambas no pasaran privaciones. Con parte de esa suma -que, evidentemente sería importante-, la mujer estableció aquella pulpería de la Calle Larga de Barracas, que es la actual Montes de Oca.


Poco después, los bienes de Bustos fueron confiscados y Flora -por temor a las persecuciones- cambió el nombre de la pequeña, que a partir de ahora sería Dionisia Valderrama. Con el tiempo, la niña de convirtió en la atractiva adolescente de cabellos rubios y ojos celestes de que hablábamos.


Corrían los día de 1849 cuando, como tantos otros muchachos ávidos por conocer a la célebre blonda, cayó por la pulpería de la Calle Larga un soldado de Lavalle apellidado Miranda, con fama de payador...


En agosto de aquel año, se inició una espantosa degollación de unitarios, y Miranda huyó no sin llevarse a la rubia de la que se había enamorado. Hacia dónde se dirigieron es un misterio; quizás hacia la Banda Oriental, a fin de reunirse con el padre de la muchacha. Al menos, Héctor Pedro Blomberg, en su novelita “La pulpera de Santa Lucía”, dice que rumbearon “hacia la tierra salvadora del Uruguay” y puede ser cierto, más allá de las recreaciones y cambios de nombres de la obra.


A propósito, habían pasado los años y la parda Camila López Camelo le contaba la historia a Blomberg. En 1928 el poeta escribía el poema “La pulpera de Santa Lucía”, que relataba aquellos sucesos. Poco después, esos versos fueron levemente modificados, para convertirse, con música de Enrique Maciel, en el vals de igual título, que se hizo célebre en labios de Ignacio Corsini, a partir de su estreno en Radio Prieto o de su memorable grabación registrada el 22 de abril de 1929.









© Roberto Selles
© Galaxia Porteña Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1, nro 5, Septiembre de 2004


(Roberto Selles. Investigador del tango, escritor, poeta, traductor)

El ferrocarril como factor organizador


La historia nos remite a 1854, cuando se autoriza la construcción de una vía férrea hacia el oeste, a partir de allí las primeras locomotoras comenzarán a surcar nuestro suelo.

Para aquella época, la geografía de nuestro territorio, estaba salpicada por centros poblados con los organismo institucionales (iglesia, municipalidad ), lo demás era terreno despoblado en forma creciente a medida que nos internábamos en las pampas.

El modelo de producción argentino para aquella época era agro/ganadero, exportador de productos primarios. Es decir los recursos ingresaban como resultado de las ventas de las cosechas de trigo, algodón, etc. , al mercado internacional, especialmente el europeo, esta tarea suponía el traslado de grandes volúmenes de granos, ganado, cueros, desde su lugar de origen, el campo, hasta el puerto para su embarque a su destino de consumo.

Aquí, en este punto, aparece la gran protagonista de esta historia: la majestuosa “locomotora” con su ordenada formación de vagones. Que aún hoy, con el desarrollo tecnológico, no ha podido ser superado por ningún otro medio de transporte.



Si bien el ferrocarril nació argentino, la totalidad del tendido de vías, la construcción es estaciones y terminales, fueron encargadas a empresas de origen inglés, así como el personal jerárquico.

Una definió los recorridos, salidas y llegadas, las trazas de las vías coincidían con los puntos donde el terreno era más elevado, esto era para evitar zonas inundables, a veces seguían sinuosos recorridos.
Las distancias a recorrer eran extensas, lo que obligaba a generar estaciones intermedias. Estas distancias debían limitarse por dos causas.

a- La autonomía de la locomotora, pues esta debía aprovisionarse de Carbón y de agua, para su funcionamiento

b- Era por razones económicas, la existencia de una sola vía, tanto de ida como de vuelta.

La localización de las estaciones actuaba como dinamizador de otras actividades, pues para su funcionamiento necesitaba viviendas para el personal ferroviario (jefe de estación, señaleros) y galpones, silos. Esto generaba comercios, viviendas particulares, etc. Provocando un verdadero tejido urbano.

© Arquitecto Francisco A. Macchione
© Galaxia Porteña
Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1 nro 5, septiembre de 2004


21/7/09

La primera argentina con registro


No sabemos si le habrán gritado “andá a lavar los platos”, pero debió ser toda una revolución ver a esa señora regordeta, convertirse en la primera conductora autorizada de taxímetro.

Era diciembre de 1914, por aquél entonces el registro se obtenía luego de cursar varias materias, que María Zulema Dorronzoro de Benvenuto, aprobó con honores.

En verdad, esta antigua enfermera, amante de los deportes al aire libre, vecina de Palermo, (habitaba una habitación amueblada al 4000 de Costa Rica), no ambicionaba conducir autos, su sueño era la aeronáutica, los monoplanos y leía todo lo que estuviese relacionados con ellos.

Por esas cosas del mundo masculino, cuando consiguió una recomendación para iniciarse, le torcieron su preferencia y terminó como conductora de taxis, hecho que la ingresó a la pequeña historia ciudadana, como la primera chauffeuse.


© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña


Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña, año 1 nro 6, octubre 2004

Il bel Tango




Nadie ignora, seguramente, que el tenor italiano Tito Schipa ( Raffaele Atilio Amedeo Schipa, 1889-1965) grabó en Buenos Aires los tangos “La Cumparsita”, “Dímelo al oído”, “Donde estás corazón”, “Vida mía”, “Confesión” y “Tinieblas”. Pero no todo el mundo debe saber que, además, su fervor por nuestra música, lo llevó a componer varias páginas en ese ritmo. En 1913, cuando actuó por primera vez entre nosotros, escribió el primero de ellos, al que tituló “El coquetón”, cuya partitura atesora, sabemos, el coleccionista Bruno Crespi. Luego vendrían “Ojos lindos y mentirosos”, “El gaucho”, que llevó al disco en Estados Unidos, “El pampero” y “Surriento”.



Schipa fue un buen compositor, pero no podemos decir lo mismo en cuanto a letrista de tangos, al menos, a juzgar por “El gaucho”, cuya grabación poseemos:






“Yo quisiera averiguar
Lo que encuentras tú ¡Por Dios!
En el hombre que al mirarte
Supo robarme tu corazón.
Es bonito puede ser
Pero no es hidalgo como yo soy
Pues los gauchos son honrados
Y el no es gaucho ¡Es un ladrón!"



Su imagen de hombre de nuestras pampas no es precisamente la apropiada, ya que devela una despistada visión turística. De todos modos, tenemos en el gran tenor a un compositor de tangos más. Cosa que como argentinos, deberíamos agradecerle.






© Roberto Selles

© Galaxia Porteña
Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1 nro 6, octubre de 2004


(Roberto Selles. Investigador del tango, escritor, poeta, traductor)

La inmigración y el desarrollo urbano


En la presente nota vamos a tratar otra vertiente del desarrollo urbano en nuestro país, como consecuencia de los contingentes de distintos países (generalmente europeos) que eligieron la Argentina para afincarse y realizar su proyecto de vida. Esto se llamó vulgarmente “venir a hacerse la América”.

La llegada de extranjeros a Argentina en forma masiva, se dio por primera vez en 1880. Fue favorecida por dos causas, la primera el deseo de los inmigrantes de abandonar su país de origen, dadas las crisis económicas que por aquellos años se sucedían; la segunda, la iniciativa de las autoridades de gobierno argentino de poblar el país, dando algún tipo de facilidades: “para todo aquel individuo de bien que quiera habitar el suelo argentino”.

La respuesta a esa iniciativa fue inmediata, de tal forma que al poco tiempo, al puerto de Buenos Aires, llegaban en forma masiva, miles de personas.




Las estadísticas de la época son elocuentes, en 1914 el 50% de la población era extranjera: italianos, españoles, polacos, etc.

Los cambios operados en la sociedad fueron totales, pasó de ser una sociedad cansina y pueblerina a otra dinámica y progresista. Con toda una serie de contradicciones, que tal vez, hasta hoy no han podido ser resueltas.

Para alojar a los nuevos habitantes, nacieron nuevas tipologías edilicias, el ejemplo más difundido fue el “conventillo”. Se trataba de viviendas multifamiliares, desarrolladas en lotes de 20 varas, o sea 17 metros de frente, por 40 metros de fondo. Podían llegar a tener 20 habitaciones dispuestas una a continuación de la otra, recostadas sobre las paredes medianeras, rodeadas por una o dos patios centrales.

Las condiciones de habitabilidad de los conventillos eran pésimas, pues cada habitación de 3 metros por 3 metros, eran ocupada por una familia: el matrimonio con sus hijos; compartían un solo baño y una sola cocina con los demás vecinos y con todas las contingencias que nos podemos imaginar.

También conoció la casa taller, habitada por artesanos. En la misma vivienda se destinaba un espacio para desarrollar la actividad del locador: zapatero, carpintero, herrero, sastre.

Por afinidad a sus tareas específicas, algunos grupos debieron localizarse en determinados lugares; tal ese es el caso de los pescadores de origen genovés, que emplearon la tecnología que dominaban para construir sus propias casas, o sea casas de chapa (latas), como extensión de los barcos, dando origen al pintoresco barrio de La Boca.

La impronta de estos nuevos habitantes, modificó el paisaje urbano.

Así, a la imagen neocolonial se sumaron frentes con ornamentos, balcones con hierros trabajados, fachadas en mármol.

Además de sus sueños, los inmigrantes traían sus costumbres, sus oficios, sus recuerdos y también su nostalgia, reflejada en muchas letras de “nuestro” tango: “La boca, callejón, Vuelta de Rocha ya se va Genaro y su acordeón”.



© Arquitecto Francisco A. Macchione


© Galaxia Porteña

Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1 nro 6, octubre de 2004

Ajustarse los cinturones


Por disposición de las autoridades de tránsito, se impuso este mes la obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad. El tema suscitó no pocos conflictos, porque en la población adulta no es bien vista una medida que imponga u obligue limitando la voluntad o libertad de decidir que hacer y como hacer. Sin duda, una parte importante de nuestra sociedad no acepta de buen grado normas de comportamiento que modifiquen viejos hábitos. Pero se debe tomar conciencia de la necesidad del cumplimiento de estas reglas de prevención y seguridad destinadas a proteger la vida y la salud. Ahora bien, en accidentología el capítulo más importante es el destinado a la prevención. Y si de accidentes de tránsito se trata, todas las medidas destinadas a prevenir y a minimizar efectos dañosos, parecen ser pocos a la hora de lamentar hechos infortunados. La obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad y apoya-cabezas en los vehículos, no es caprichosa ni arbitraria. Surge como resultado de exhaustivos estudios de campo, donde el análisis de la mecánica del accidente y su relación con el daño, permiten apreciar que con el uso de estos sencillos dispositivos de seguridad se puede minimizar el efecto del trauma sobre el cuerpo y la salud. Generalmente, la dinámica del accidente de tránsito, aún el más leve, lleva al brusco desplazamiento del cuerpo del conductor y acompañantes dentro del habitáculo. Los segmentos corporales de máximo riesgo en la sacudida traumática son cabeza, cuello, tórax y miembros, siendo lo común (el 90% de los casos) los desplazamientos bruscos de cabeza y cuello (vulgarmente conocidos como “latigazo cervical”) siguiendo vectores relacionados con la naturaleza, dirección y sentido del impacto. Los traumas de cabeza suelen ser graves y prolongarse en el tiempo, llevando generalmente a la cronicidad y discapacidad con un alto costo sanitario, laboral, familiar y social. El 90% de los accidentes de tránsito de cualquier origen, van acompañados de lesiones que pueden prevenirse o minimizarse con el uso del cinturón. Por lo tanto y aunque sea una costumbre nueva que nos cueste poner en práctica diariamente, debemos habituarnos al uso obligatorio del cinturón contra nuestros viejos hábitos y a favor de nuestra seguridad.




© Dra. Cristina Trípodi
© Galaxia Porteña

Versión para Internet del artículo publicado en Revista Galaxia Porteña Año 1 nro 6, octubre de 2004


4/7/09

El comandante Ciriaco Cuitiño, propietario en Boedo

La que fuera la casa de Cuitiño, en Av. Independencia 3549




Hace algunos años, investigando en el Archivo del Teatro Nacional Cervantes, di con un original de Héctor P. Blomberg, que tiene el encanto de las tachaduras, sobre agregados, anotaciones al margen, de quien ha corregido un artículo que acaba de escribir. Desconozco el destino que su autor deseó darle a ese artículo, en el que con gracia cuenta un hecho histórico, relacionado con el barrio de Boedo. Es un placer compartir con Uds. Este escrito del autor de “La Pulpera de Santa Lucía”.



…………….


“Cierto día don Juan Manuel de Rosas, que se hallaba de buen humor a causa de alguna noticia secreta recibida de Santiago del Estero, donde gobernaba su fiel compadre don Juan Felipe Ibarra, le preguntó a su edecán mayor, el General Corvalán, con quien estaba mateando:


- ¿Qué le pasa al comandante Cuitiño, que lo veo con trompa desde hace algún tiempo, Corvalán?-


- El jefe de los Vigilantes a caballo parece que anda algo quejoso, señor.-


- ¿Quejoso? ¿Y de qué se queja el tremendo federal? ¡Hable Corvalán!-


- Anda murmurando que V.E., que últimamente le regaló al general pacheco los campos del Talar, y a mí me hizo el honor y el beneficio de escriturarme el campo de los Alfalfares de Rosas (hoy Belgrano), anda murmurando, repito, que V.E. se olvida de otros servidores más humildes, pero más fieles, que nunca reciben nada más que buenas palabras.-


- Mándelo llamar en el acto- Dijo Rosas, riendo con su habitual socarronería.


Minutos después el temible federal se presentaba ante el restaurador de las leyes.


- Acá estoy para servirlo con alma y vida, como siempre, excelentísimo señor gobernador.-


- Le he mandado llamar para decirle que yo no me olvido de mis comandantes, cuando se trata de recompensar sus servicios a la Federación y a mi persona, comandante Cuitiño… Dentro de ocho días preséntese en la escribanía de Montaña, que hoy mismo recibirá mis instrucciones, y verá como después de los generales Pacheco y Corvalán, usted también tendrá su valiosa propiedad en tierras… Vaya no más comandante.-


A la semana siguiente el insigne mazorquero presentábase puntual en la oficina del escribano Montaña, que era el notario de confianza de Rosas.


- S.E. me dijo, señor Montaña…-


- Sí, comandante… Firme aquí… Esta es la escritura de los terrenos que el señor gobernador le hace por sus servicios…-


Cuitiño empezó a leer y cambió de color. La desilusión y el enojo que intentaba en vano contener hacía temblar su copiosa y renegrida barba.


- ¿Esto es lo que me regala S.E.- gruñó irritado- un bañado lleno de cabras…? ¡ A mí que le sirvo mejor que nadie!-


El escribano lo miraba gravemente.


- Usted lo conoce bien a don Juan Manuel, comandante... Tenga cuidado con lo que dice… Ahora, vaya a tomar posesión de su…bañado…-


Los terrenos que Rosas regalaba, irónicamente, al terrible y envanecido federal era efectivamente un cañadón de aguas estancadas, situado a una legua al sudoeste de la ciudad y conocido, entonces como “el bañado de las cabras”.


Hoy es el rico, populoso y brillante barrio de Boedo.



…………………….


Hasta aquí la nota de Blomberg. Sobre este episodio, se cuenta otra versión, que Rosas ante el reclamo del mazorquero, decidió cederle estos terrenos empantanados, que él conocía bien, pero no Cuitiño. Dicen que éste se montó a su caballo y enfiló rumbo al oeste y, que al legar a la zona que le pertenecía, comprendió la broma que le jugara su amor, no dijo una palabra y comenzó a rellenar los terrenos.



Resumen de artículo: Revista Galaxia Porteña, año 1 nro 6, octubre 2004
© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña

14/2/09

La Porteña

La Porteña



Plena de elegancia llegó de Londres junto a los vagones que completarían nuestro primer tren, la bautizaron “La Porteña”.

Era una pequeña locomotora, veterana de la guerra de Crimea, construida en 1854. Vino en el vapor Borland, que arribó en la Navidad de 1856, ante una inmensa expectativa. Pero nada comparable al que se produjo unas semanas más tarde, cuando desfiló por las calles de la Ciudad en un enorme carro, tirado por treinta caballos.

Unos días después, llegó del extranjero un maquinista, para llevar a cabo un primer ensayo. Las pruebas fueron exitosas, y se convino como fecha inaugural de nuestro ferrocarril, el sábado 29 de agosto. Partió de la Estación del Parque (actual Plaza Lavalle), avanzando entre dos hileras interminables de público y, envuelta en una música festiva que partía del primer vagón.
Foto: Estación del Parque, en el actual solar que ocupa el Teatro Colón
Llegó a Plaza once de Septiembre, corriendo a la increíble velocidad de 24 km. por hora. El tren pasó por Caballito y, poco después por San José de Flores, cuya iglesia la saludó con el jubiloso repique de sus campanas.

Foto: Estación del Parque


Durante los terribles días de la fiebre amarilla, en 1871, la valerosa Porteña, arrastró a los vagones que llevaban al recién inaugurado cementerio de La Chacarita, los cadáveres de las víctimas.



Resumen de artículo: Revista Galaxia Porteña, año 1 nro 1, mayo 2004
© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña

La plaza 1 de Mayo

Plaza 1 de Mayo . Foto: © Ana di Cesare



Ubicada entre las calles Pasco, Pichincha, Alsina e Hipólito Irigoyen, tiene unos secretos, disimulados por el paso del tiempo y los juegos infantiles.

Antes de ser una plaza sin otra particularidad que no abarcar la totalidad de la manzana en que se emplaza, fue el segundo cementerio de disidentes, y allí estuvieron los restos de la esposa del Almirante Guillermo Brown.

La historia comienza cuando en 1833, los protestantes buscando tener otro enterratorio, porque el primero próximo al Socorro, estaba inoperante, compran la chacra de De La Serna y, oficialmente termina cuando en 1869, se clausura.

Pero en realidad la última inhumación es de 1892, o sea 23 años después de las disposiciones oficiales. La Municipalidad quería transformarlo en una plaza e insiste varias veces en comprarlo entre 1901 y 1921, en que por fin, llega a un acuerdo con la Corporación de Disidentes.

En 1923, se da por terminado el traslado de los restos. Pero no de todos, porque a los que no fueron reclamados se los dejó descansando en su destino primero. Entre ellos, posiblemente, los de Elisa Chitti de Brown, que se extraviaron. Una placa recuerda ese singular hecho.



Foto: © Ana di Cesare . Placa a Elisa Chitti

Así, la pequeña placita, que alza sus árboles a un cielo distante, entre tanto cemento, cambió sus aires de dolor y pérdida por las risas de los chicos y salió ganando.




Foto: © Ana di Cesare. Monumento al Trabajo





Resumen de artículo, Revista Galaxia Porteña, Año 2, nro 20, diciembre 2006
© Ana María
di Cesare
© Galaxia Porteña